¿POR QUÉ?
Todas las personas y todos los países deberían disponer de los medios necesarios para trazar su propio camino hacia el desarrollo y contar con sistemas justos que les ayuden a hacerlo. Promover los derechos y la salud sexuales y reproductivos no es solo una cuestión de libertades y salud personales, sino que también es fundamental para la justicia del desarrollo, para poner fin a la desigualdad y para garantizar el respeto de los derechos humanos de las personas. La autonomía corporal, la igualdad de género y la justicia del desarrollo están interrelacionadas y se refuerzan mutuamente.
¿POR QUÉ AHORA?
Las crisis mundiales, desde el COVID-19 hasta la deuda y las crisis climáticas, han puesto de manifiesto las injusticias sistémicas que condicionan la vida de las personas. Cuando las instituciones financieras imponen medidas de austeridad, cuando se recortan los gastos sociales y cuando aumenta la desigualdad, los derechos y la salud sexuales y reproductivos son los primeros en verse afectados.
Al mismo tiempo, la oposición a los derechos sexuales y reproductivos y a la igualdad de género se está expandiendo, cuenta con una buena financiación y explota estratégicamente la división entre el Sur y el Norte en lo que respecta al derecho al desarrollo. Nos enfrentamos a una crisis.
¿CÓMO?
Se necesita urgentemente una nueva narrativa y una nueva coalición. Liderada por un grupo transversal de activistas de los derechos sexuales y reproductivos y la justicia del desarrollo del Sur Global, junto con sus alianzas, la Coalición del Sur Global está trabajando para cambiar la narrativa vinculando de manera contundente los derechos sexuales y reproductivos con la justicia cel desarrollo y el derecho al desarrollo. Su trabajo incluye el análisis, la defensa a nivel local y global, y la movilización de actores clave de los movimientos feministas, la sociedad civil, las organizaciones internacionales y los gobiernos que abogan por la justicia y los derechos humanos para todas las personas.